Trilogía de Entre Ríos: Perla Suez

ENTREVISTA A PERLA SUEZ

“En literatura todo es incierto, aleatorio”

Gustavo Pablos

La Voz del Interior

Producto del éxito que obtuvieran sus tres novelas de los últimos cinco años, un doble reconocimiento se le hace realidad este mes a la escritora cordobesa. Mientras que Editorial Norma publica en un solo tomo Letargo, El arresto y Complot, University of New México Press (Estados Unidos) hace lo mismo en inglés.

En ambos casos los libros aparecen con el título integral de Trilogía de Entre Ríos. La autora reconoce que “la reedición en castellano y la edición en inglés es algo muy gratificante. Es otro libro. Y como tal su edición lo rodea a uno otra vez de elementos de inquietud. Ahora hay que esperar”. En el diálogo que mantuvo con LA VOZ DEL INTERIOR se refirió a su obra y las nuevas ediciones, y adelantó que sus novelas están en proceso de traducción al italiano y al alemán, a cargo de Marina Gallo.

Un territorio de ficción

Perla Suez es descendiente de inmigrantes judíos que escaparon de Rusia y se instalaron en un pueblo de la provincia de Entre Ríos, Basavilbaso, atravesado por el río Uruguay. Ese paisaje y los episodios y recuerdos biográficos y familiares, atravesados siempre por los hechos colectivos, son la materia prima inicial de un conjunto de historias narradas en un registro lírico pero lacónico. De igual manera que el condado de Yoknapatawpha en Faulkner y la Santa María de Onetti, su paisaje natal es una especie de geografía entre real e imaginaria donde sus protagonistas atraviesan dramas sociales y familiares que tienen como escenarios y motivos los frigoríficos, las arroceras, las expropiaciones de la tierra, las matanzas, etc. En ese sentido su obra se entronca, con un estilo absolutamente original, en una de las tradiciones literarias argentinas más importante, la que describe y recrea ficcionalmente los conflictos y la violencia que estuvo en el origen del país.

La trilogía

Para la autora todo comenzó después de la publicación de Letargo, en 2000, a la que le siguieron notas de lectura generosas e inesperadas en diferentes medios de comunicación. “Por entonces yo estaba terminando de escribir mi segunda novela”, comenta. Y agrega: “Letargo había empezado a caminar despacio aunque con firmeza. Después se publicó El arresto, que siguió parecida suerte. Poco a poco las dos novelas empezaron a viajar de un lugar a otro, encontrando lectores hasta volverse libros nómadas como sus protagonistas”.

¿Cómo fue el proceso que condujo a la traducción y publicación en inglés de los tres libros en un solo tomo?

Entre esos lectores de los que comenté, está la profesora y traductora Rhonda Dahl Buchanan, Directora del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Louisville, Kentucky, quien se contactó conmigo y me propuso traducir Letargo y El arresto al inglés. Empieza entonces su trabajo apasionado y arduo. Un año y medio después viene a la Argentina con Letargo terminada y la traducción de El arresto iniciada y con muchos interrogantes. Me dice que quiere ir a Entre Ríos a conocer el lugar y la casa donde pasé mi infancia.

¿Hicieron el viaje juntas?

Sí. Viajamos a Entre Ríos. Ella llevó un cuaderno, y me interrogaba, buscaba indicios, trabajaba con pericia, no perdía detalles. En castellano se mueve con fluidez admirable, no obstante me preguntaba mucho acerca de cada palabra, porque cada cosa que veía la intrigaba. Al llegar contempló con asombro el río, los  árboles, los pájaros. Me dijo: “Llueve y hay niebla en todo Entre Ríos como en Letargo”. Me comentó que no podía dejar de pensar en Déborah (protagonista de la novela).

¿Habló con gente del pueblo?

Sí, en Basavilbaso estuvo con personas del pueblo, y se encontró con un lenguaje vivo que no tiene que ver con el lenguaje literario. Ella escuchaba atenta, olfateaba, exploraba el terreno como un sabueso. No encontrar la palabra precisa la exasperaba. En un momento preguntó ¿qué es un rastrojo? Yo le mostré el campo recién segado, detuve el auto y le dije: “mirá, allí, junto al camino”. Ella se bajó, cruzó el alambrado, tocó y metió la mano en el rastrojo. Advertí que algo poderoso se le había revelado y que quizás había encontrado la palabra justa en su lengua materna. Después seguimos a Villa Clara y a Colón. Otra vez las preguntas, y yo respondo como puedo. En el trabajo del escritor y del traductor fluye siempre una inquietud, un desafío constante, porque no es fácil encontrar la palabra precisa.

Cuando Rhonda Buchanan termina con las traducciones de Letargo y El arresto se las pasa al editor de University of New México Press. A su vez, la autora finaliza Complot y se la envía a la traductora. “Ella trabaja con la traducción, y cuando termina el editor decide publicar las tres novelas en un solo volumen como Trilogía de Entre Ríos”, comenta.

¿Cómo surgió la idea de las tres novelas en un solo tomo?

Esa idea no me pertenece. La publicación de la Trilogía de Entre Ríos en Argentina por una editorial como Norma, que se ocupó de difundir cada una y custodiarlas, acompañó a la propuesta de University of New México Press. Acaso lazos invisibles entre lectores fueron tramando esta historia, y no se puede hacer nada para impedirlo como tampoco para provocarlo. Creo en esos lazos misteriosos que se mueven más allá de las razones que se puedan esgrimir.

Consultada sobre la existencia de ciertos elementos o rasgos que destaquen y atraviesen todos los textos, la escritora asegura que “en literatura todo es incierto, aleatorio. Thomas Bernhard dice que uno siempre está desnudo aunque siempre quiere vestirse con todo lo que escribe. Pero que eso no sirve de nada, porque cuando más uno intenta vestirse y fajarse, tanto más desnudo está”. Siguiendo al autor austriaco, agrega: “también es un placer exponerse, y salir a la calle completamente desnudo. No es otra cosa publicar un libro”.

“En la escritura me identifico con el carpincho”

Tus novelas están marcadas por la inmigración de tus abuelos, judíos, y por una geografía, el pueblo de Basavilbaso, en Entre Ríos. ¿De qué manera esa materia modela y le da forma de forma a tu experiencia literaria?

Es tan vasto el territorio de la literatura y tan pequeño el territorio estético en el que uno puede experimentar y escribir; es insignificante lo que un escritor puede hacer en este mundo. Me identifico con el carpincho, ese animal silvestre que vive junto a los esteros y ríos de la mesopotamia argentina y que se pasa el día carpiendo la tierra y mascando raíces. Y aunque el mundo se caiga a pedazos, él sigue removiendo la tierra, escarbando hasta el final, hasta la muerte.

La frase de un relato de uno de los escritores que admira, John Berger, viene en su ayuda para completar la idea. “El narrador hace decir a la madre: ‘lo que debes saber es que los muertos no se quedan donde los enterraron’. Este saber me hace pensar que como el carpincho no conozco otro territorio más vivo, más interesante de explorar, más visceral y fatigoso de transitar que el de ese lugar de ficción, junto al río Uruguay, donde habitan los personajes de la trilogía de Entre Ríos. Todos escapados de ese espacio y que ya muertos no se quedaron allí donde los enterraron, se vinieron conmigo a Córdoba donde nací y vivo”.

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